El Domino

Origen del Dominó

El dominó surgió en mesopotamia en 2490 a.C., a partir de los juegos de dados. No parece que la forma actual de 28 fichas dobles y rectangulares fuese conocida en Europa hasta que, a mediados del siglo XVIII, la introdujeran y extendieran los italianos por todas partes. El nombre del juego es de origen francés y fue tomado de una capucha negra por fuera y blanca por dentro, los mismos colores que presenta el dominó.

Es bastante popular en los países latinoamericanos, particularmente en el Caribe Hispano (Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba, Panamá, Costa Rica, México, Nicaragua, Colombia, etc.), los países anglohablantes del Caribe (Jamaica, Guyana Británica, Trinidad y Tobago, etc.) y el sur de los Estados Unidos (Específicamente, las partes con poblaciones de hispanohablantes, africano-americanos y asiático-americanos).


Los dominós serían partes de juego de origen chino. Se habrían datado los dominós de origen más antiguo, efectivamente se habría encontrado un juego de dominó en la tumba de Tutankamón en Egipto

Los dominós nacieron de la derivación del juego de dados indio, conocido en Europa bajo el dado a seis-cara, los chinos modificaron este dado en parte plana reversible representando puntos, de 1 en 6 puntos. En Europa sería apareció una cara suplementaria.


El Juego

Los rastros más antiguos del juego de dominó que se puede encontrado en Europa datarían del siglo XVIII. Él aparecido en primer lugar en Italia antes de esto propagar al resto de Europa (18.o final), que se han convertido en uno de los juegos más populares en las publicidades. El juego apareció primeramente en Europa en el siglo XVIII, en Italia, posiblemente en las cortes de Venecia y Nápoles. Las fichas originalmente se hicieron pegando y sujetando dos láminas de ébano a ambos lados de la ficha de hueso. Esto impedía hacer trampa y mirar el valor de los puntitos por atrás de la ficha con ciertas luces. También servía para producir un agradable contraste entre los puntitos blancos y el fondo negro, permitiendo que se vea el hueso a través de los agujeros en el ébano. El alfiler en el medio de la ficha se conoce como "ojiva", por razones obvias. Aunque las fichas no se hicieron de esta manera por siglos, la tradición ha mantenido la ojiva que aún se encuentra en muchos conjuntos modernos. Muchos jugadores sienten que aún es de ayuda dado que hace que las fichas sean más fáciles de barajar y protege sus caras.

Aunque las fichas de dominó tienen claramente una herencia china, hay un debate sobre si el juego jugado por los europeos se trajo de China a Europa en el siglo XIV o si, en efecto, fue inventado independientemente. El dominó europeo es más pequeño que el chino y hay una ficha sola para cada permutación del tiro de dos dados o un espacio en blanco, haciendo un total de veintiocho fichas. Este es el conjunto estándar o "doble seis" y, como en China, se pueden jugar varios juegos con él. Los conjuntos "doble doce" (91 fichas) son populares en América y los conjuntos "doble nueve" (55 fichas) también existen.

El juego llegó a Gran Bretaña a fines del siglo XVIII desde Francia (posiblemente por medio de los prisioneros de guerra franceses) y rápidamente parece haberse hecho popular en posadas y tabernas. La palabra "Dominó" es francesa, que designa una capucha blanca y negra usada por los sacerdotes cristianos en invierno y es probablemente de donde deriva el nombre del juego.

El Dominó, juego popular y de salón, no en vano fue llamado Deportes de Reyes en una época en que fuera introducido en las Cortes; se practica en casi todo el mundo y con más afluencia en paises del continente americano sobre todo en los paises con influencia hispana como: Colombia, Cuba, México, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela siendo este ultimo donde más se practica este juego. El Dominó es un juego sumamente interesante y recreativo, con caracteres propios, donde intervienen una serie de factores: saber, psicología, malicia o picardia, azar y criterio deductivo, que cultivandolos convenientemente, permiten llegar a ser un jugador magnífico del mismo. Es un juego mitad ciencia y mitad suerte que en algunos momentos adquiere un profundo carácter matemático por la infinidad de combinaciones que encierra este excelente juego.


Jugando bien el Dominó, es como se disfruta de un verdadero rato de placer, aunque parezca paradójico, divierte más el perder jugando bien, que el ganar jugando mal; porque en Dominó no todas las buenas jugadas se coronan con el triunfo, ni todas las malas jugadas terminan en derrota, a veces jugando mal se gana.

El Dominó que se juega en los paises mencionados consta de 28 fichas, cartas o piedras, combinadas a base de puntos, con una suma total de 168 puntos y ninguna ficha es igual a otra en puntos, es decir que cada ficha tiene un valor unico.

Lo cierto es que los juegos de dominó actuales son juegos de mesa con reglas sencillas pero que requieren de gran ingenio y memoria para salir victoriosos, aunque el azar es un elemento importante en el desarrollo de las partidas. En la actualidad se realizan campeonatos mundiales y cuentan con su propia Federación Internacional. También se han llevado al ciberespacio para que los aficionados puedan disfrutar del domino online y jugar partidas de domino gratis en su ordenador, enfrentándose a jugadores de todas partes del mundo.